Sexy Carácter detrás de mi amable sonrisa

Permalink 11

Hace un par de días en grabaciones de Masterchef alguien me dijo “eh pero usted es bravita ah? Y un colega arquitecto también me escribió “Arqui diva, estrella seriecita, más bien bravita, hablamos mañana”

Y es que la imagen de amabilidad que tengo cuando digo algo que no esperan sorprende y a algunos molesta, pero es que no soy solo sonrisas. Y aunque siempre soy amable tengo tremendo carácter “cuando toca” y sino que lo diga Mr. Brand.
Soy brava frente a la indiferencia, me da rabia ver a la gente rendirse frente al fracaso, me molestan las personas sin carácter, me duele la falta de solidaridad, me da fatiga la mentira, me da coraje la injusticia, me irrita el abuso del poder, el abuso infantil, el abuso sexual, el abuso intrafamiliar. Me saca la piedra el bullying laboral, y el escolar ni me lo mencionen!… Y frente a todo eso no me pueden sacar esa sonrisa que me caracteriza porque simplemente, no me sale punto!
También me enfurece la falsedad, el silencio para evitar una discusión así tengamos la razón. Me desequilibrada el animo el desorden, la suciedad, el desperdicio de comida, la falta de conciencia ambiental, el Niño que llora por todo, por malcriado, los hombres vagos y mantenidos, pero también las mujeres que son preparadas y tienen oportunidad de trabajar pero prefieren ser mantenidas. Me enfurecen las mujeres que se hacen las santas y los hombres que las prefieren así.
Y cuando me da rabia pues, quizás alego, discuto, argumento, hablo, doy mi punto de vista y muchas veces también lloro. Pocas veces recurro al silencio, pero si lo practico es solo para pensar y luego decir las cosas que me molestan de la mejor manera. Así soy!
Hoy por cosas del destino terminé leyendo este escrito que les copio porque simplemente me encantó. El texto complementa lo q digo y al final me hizo sonreír como bien me conoces.

ELOGIO DE UNA MUJER BRAVA
Estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas

Por: Héctor Abad
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viragos, marimachos. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas.
Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo, y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan, y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos.
Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran jartas por la noche, y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros, y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso. Somos animalitos todavía, los varones machistas, y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
______________________________

#Photoby @CesarBalcazar #Styledby @Dianisarango #Vestuario @NathaliaGaviria

3 Comments
  • Diana Carolina Jaines
    March 12, 2016

    Hola Claudia excelente artículo, muchas de las cosas que te sacan de casillas a ti a mí también y me siento identificada, no tolero una mujer que se deja maltratar por un hombre porque no trabaja y porque peor aún ni siquiera lo intenta. Odio la mentira y la queja constante de la vida.

  • Enid Abril Garcia.
    March 12, 2016

    Me identifique totalmente, tengo 20 años y aun no he tenido una pareja estable, ya como dice esta frase que me encanto; “Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.”, Siempre digo que Dios es el único que nos tiene preparado nuestra vida, y solo debemos esperar a que las cosas buenas o malas lleguen en el tiempo debido, y si son malos poder afrontarlas y la cosas buenas saber disfrutarlas. Gracias por este blog me encanto leerlo.

  • Paloma
    April 5, 2016

    Súper el artículo paisana mía, soy de Neiva, y me encantaron cada unas de esas palabras escritas y citadas. Será por lo mismo, que mi esposo me encuentra como una mujer en la cual se apoya constantemente y puede alcanzar conmigo un balance de muchas cosas en nuestras vidas diarias, él frecuentemente me dice…”Amor, en ti encuentro respaldo y me siento seguro”…, porque bien se ha sabido en mi familia y ante los demás, que soy mujer seria y recta en lo que hago, que si debo hablar, lo hago sin temer a nadie y siendo muy directa, y que si debo pararme sobre la raya, lo hago, no comó callada y me gusta el ser humano justo, así como a diario me exijo el ser justa con los demás. Así que mil gracias por estos artículos en tu blog.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *