El plato de la doble moral?

Permalink 14

Ahora que estoy en grabaciones de #MasterChefCo aparecen muchos ‘animalistas’ que juzgan el programa por el “maltrato animal” y en algunos casos me preguntan ¿cómo es posible que tú (Claudia Bahamón) siendo embajadora de WWF pertenezcas a este tipo de programas? Acaso no defiendes nuestro ecosistema y por ende la vida de los animales? No se supone que debes ser consecuente y coherente con tus actos y pensamientos? 

Debo aclarar que una cosa es pertenecer WWF y otra muy distinta a PETA (organización a la agradezco el cuidado por los animales pero considero bastante radical y con la que no comparto algunos lineamientos). No soy Vegana, ni vegetariana ni ovolacteovegetariana. Llevo toda mi vida siendo carnívora pero hoy en día por cuestiones medioambientales apoyo y soy participe del movimiento del #REDUCETARIANISMO  porque entiendo que el consumo animal es un gran detonante de gases efecto invernadero y  también lo hago porque sé que por salud trae beneficios disminuir lo que más podamos el consumo de carnes especialmente rojas. Los animales que no como tienen distintas razones; no como Pollo hace años porque no me gusta, no como cerdo porque me cae mal, no como viseras de animales porque me impresiona, no como embutidos por los químicos,  si veo matar un animal en frente me puedo desmayar, como pescado por montón y una que otra vez una buena hamburguesa me enloquece. 

No estoy de acuerdo con la caza de animales en vía de extinción, con la venta ilegal de aleta de tiburón, ni carne de Delfin, tortuga, iguana, serpiente, elefante, rinoceronte, etc. 

También dejo claro, que a pesar de que llevo años siendo carnívora, amo a los animales, cuido de ellos, los respeto con el corazón y por tanto considero que el consumo animal debe ser responsable.   

Pero ojo! Estamos en un planeta carnívoro en su mayoría. Que tampoco podemos vivir con el “plato de la doble moral”! Entonces, en nuestras casas nos comemos una Lengua encebollada, un filet mignon, pollo a la finas hierbas, etc., pero ver un programa de TV cocinando “animales” es grave? 

Por favor! Señores! Les recuerdo que esa carne en su plato, fue una vaca que algún día fue sacrificada! 
 Les dejo esto que fue publicado en la Revista Semana inicialmente. Por: Luis Germán Naranjo, Director de Conservación de WWF-Colombia  


Cacería, veganismo y conservación
Rechazar la caza deportiva es consecuente con el respeto por la vida, al igual que no consumir productos animales lo es con el propósito de minimizar el sufrimiento animal. Sin embargo, estas posiciones no eximen de responsabilidad en la huella ecológica por cuenta de hechos cotidianos como la alimentación.

Al mismo tiempo que circulan en Facebook incontables “memes” sobre la campaña presidencial de Donald Trump, también rotan fotografías de los hijos del candidato republicano con los trofeos de caza que obtuvieron durante un safari en África. Y aunque dichas imágenes no son noticia reciente, su reaparición en las redes sociales es utilizada como un tema de actualidad para desprestigiar al millonario a través de los actos reprobables de su familia.

 

Este es un ejemplo de lo que ha empezado a convertirse en un fenómeno de masas: la indignación colectiva frente a la muerte de un animal a manos de un ser humano. Guardadas las proporciones, el alud de opiniones sobre la noticia del oso andino cazado en el municipio de Junín (Cundinamarca) a comienzos de este año, o sobre el jaguar asesinado en Urabá en marzo de 2015, fue comparable al estallido que generó la muerte del famoso león Cecil en Zimbabue, también el año pasado.

 

El rechazo visceral de la cacería obedece en gran medida a dos factores. Por una parte, a la naturaleza carismática de los animales muertos y por otra, a la presencia de los cazadores en las fotos que aparecen en los medios. Gracias a los conservacionistas, algunas especies se han vuelto icónicas y por eso la muerte de un ejemplar se vuelve noticia. Y cuando el autor material del hecho es un personaje reconocible, la cacería se convierte en asesinato.

 

Esta apreciación es acertada, si nos atenemos al diccionario. Según la academia española de la lengua, asesinar es “matar a alguien con alevosía” y la alevosía implica que el acto fue cometido “a traición y sobre seguro”. Por lo general, cualquier cacería cumple con estas condiciones y por lo tanto es reprobable en el marco de una filosofía de respeto por cualquier forma de vida, como lo son también la pesca, el sacrificio de animales domésticos para consumo humano y el exterminio de alimañas.

 

Sin embargo, la inmensa mayoría de los seres humanos – dejando de lado hinduistas, budistas vegetarianos y veganos – encontramos tan justificable el chancletazo a la odiada cucaracha, como el sacrificio de los miles de millones de animales que nos comemos cada día. La condena universal a la cacería oculta la complicidad, de quienes no somos vegetarianos, en la muerte deliberada de nuestras fuentes de proteína y la ignorancia, de muchos que sí lo son, acerca de las complejas relaciones que mantenemos con otras especies.

 

Aunque nos horrorice el deceso de cualquier criatura por manos humanas, debemos aceptar que la producción agrícola de la cual depende la subsistencia de veganos, vegetarianos y omnívoros, sólo es posible mediante la destrucción o alteración profunda de los hábitats de distintas especies y el desalojo de comunidades biológicas enteras. Durante el crecimiento de las plantas cultivadas, es preciso mantener a raya muchas otras que se empeñan en retornar a su espacio original y evitar que proliferen los animales que las encuentran apetitosas. Una vez llega la cosecha, es frecuente que el agricultor redoble sus esfuerzos para eliminar y desplazar legiones de seres que buscan aprovechar los productos del cultivo.

 

Este ciclo se repite sin cesar desde el comienzo de la agricultura y gracias a él los humanos abandonamos, en gran medida, la caza y la recolección de productos silvestres. Una vez trocamos la seguridad alimentaria basada en ese sistema por la acumulación de excedentes de producción, aparecieron los centros urbanos y las primeras civilizaciones. Siglos después, a partir de la llamada revolución verde, la agricultura mecanizada hizo posible el sueño bíblico de esparcir la simiente humana sobre la faz del planeta. Desde entonces la adecuación de tierras para la producción industrial de alimentos transformó paisajes completos y el uso consuetudinario de agroquímicos se sumó a las formas de eliminar organismos indeseables para lograr los productos apetecidos.

 

No aceptar la cacería deportiva es una actitud consecuente con el respeto por la vida silvestre, de la misma forma que no consumir productos animales lo es con el propósito de minimizar el sufrimiento de los animales domésticos. Pero ninguna de estas posiciones aparta a quienes las asumen del ciclo inexorable de la vida y de la muerte, ni los exime de su responsabilidad en la huella ecológica de la sociedad por cuenta de hechos cotidianos tan esenciales como la alimentación.

 

Cada plato de comida que llega a la mesa es un recordatorio del papel que todos jugamos en la economía de la naturaleza. La alimentación de cada uno de los 7.000 millones de seres humanos que habitamos hoy el planeta tiene un costo ambiental que incluye la muerte de incontables seres vivos. Y dado que no nos es posible impedir que esto suceda, deberíamos al menos ser conscientes de nuestros patrones de consumo, de las fuentes de origen de los productos que utilizamos y de cómo disponemos de nuestros residuos. De esta forma, además de hacer del mundo un lugar menos violento, podríamos encontrar maneras efectivas de ayudar a conservarlo.

Registrate en WWF Colombia para recibir información sobre nuestras campañas y proyectos.

2 Comments
  • Mauricio León Hernandez
    April 5, 2016

    Quisiera saber cuántos de los que aquí vienen a críticar a Claudia nunca en su vida y desde su nacimiento se han comido un pedazo de carne y les puedo apostar que no hay uno solo.
    El hecho de que Claudia esté en un programa donde se come carne no significa que ella no pueda ser la embajadora de WWWF . Yo me inscribí hace poco porque apoyo el ecosistema y también como carne de cerdo de pollo y de pez la de res no porque me altera el ácido úrico pero resulta que las espinacas el frijol las lentejas y otros más también me los altera y sin embargo sigo apoyando por las energías renovables en WWF

  • juanse jativa
    July 3, 2016

    Me encanta tu blog, tu forma de expresarte y sobre todo tu personalidad. Eres una mujer divina 😍😍

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *